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Petits fragments de tu, que s'il·luminen, prenen força i brillen.

Cuando tu respeto me ofende, algo no va bien

Xuiuxiu | 16 Juny, 2007 18:26 | facebook.com google.com

Salí apresurado, dí un portazo y avanzaba acelerado, cuando un viejo de voz ronca y cascada me dijo; ¿a dónde vas con tanta ira chico? Me detuve, le miré la cara, tenía una mirada ambigüa pero penetrante. Entonces dijo; ¿Quieres escuchar una historia de un perro viejo? Y sin esperar mi respuesta empezó.

Había una vez dos chicas, Laia y Maria. Aparentemente se llevaban bien pero recientemente una disputa las separaba. Era simple, se trataba del típico ¿playa o montaña? Evidentemente las dos conocían ambos lugares, de modo que, han caminado durante horas por largos y entrelazados senderos sin llegar a encontrar el final. Han escalado paredes verticales dignas de los mejores escaladores, asumiendo continuos riesgos y elevando notablemente las tasas de adrenalina en sus cuerpos. Han contemplado animales y observado las más extrañas costumbres de los bichos que allí viven. Han sufrido calor, avanzado a través de espesas nieblas y disfrutado practicando distintas modalidades de deportes de nieve. En la montaña las dos se sienten a gusto.

En cambio en los días se deciden por la playa, han tomado el sol luciendo sus maravillosos cuerpos sobre la arena. Han hecho grandes castillos de la misma, nada envidiables a los de los cuentos y leyendas. Han pescado enormes peces y los han degustado posteriormente. Han realizado vueltas en velero con viento a favor y en contra. Han paseado a lo largo y ancho de las playas más bellas que podamos imaginar. Han hecho mucho, ¡menos nadar!
Resulta que María no sabe nadar y no quiere aprender porque dice que es muy difícil, que no lo va a lograr, que se va a ahogar.

Esto le pesaba a Laia, pero no entendía como se puede ir a la playa sin nadar. A ella le encantaba nadar, nadaba y nadaba, hasta que su cuerpo no podía más. Solía sumergirse bajo el agua para descubrir toda la vida que hay bajo el mar, infinidad de peces de colorines que admiraba sin parar. Allí todo es diferente, allí todo es peculiar, es un mundo paralelo un mundo sin igual. No sabía lo que se perdía Maria, sólo por no intentar. Aquella decía entenderla, respetarla, sabía que en la playa se suele nadar.

Hasta aquí, amigo mío, esto no va más allá, pero es en este momento donde todo empieza a cambiar.
Maria sólo quería ir a la montaña y Laia sabia que es porque no sabe nadar. Laia las primeras veces consentía, hasta que se dio cuenta que no recordaba el mar. He aquí la disputa, como las dos chicas se sentían mal. La una por el recelo de ir a la playa y la otra por tener que claudicar.

La situación era insostenible, Maria defendía que en la montaña las dos se sentían bien; ¿por qué no ir siempre a la montaña? ¿Qué te cuesta? Tú sabes que yo no se nadar. Laia, en cambio, se sentía triste porqué su amiga no comprendía lo importante que era para ella el mar. Hasta que un día le dijo; A mi me gusta la montaña, pero no me quites el mar, vente conmigo si quieres, que yo te enseño a nadar!!!

¿Te ha gustado? Preguntó el orador.
Per què m'has contat aquesta història? Dije yo.
- Oí que te llamaron radical, por decir que te gusta la playa y que nadas en el mar.
- Com...?
- Ay, mi joven amigo, ... por decir que vives en Menorca y que hablas catalán.
- Però...
- María cree que a Laia no le cuesta nada ir siempre a la montaña, pero ella sacrifica el estimado mar.
- Clar, María posa les restriccions i no dona a doblegar el seu braç. Qualsevol elecció que no sigui la muntanya, esta vista com a mal. Quan és una autorestricció seva, no aprendre a nadar!
- Veo que le das sentido a la historia, ... ara ja puc parlar. Vés alerta amb qui argumenti que; ell no sap nadar i més encara amb els qui diven estar integrats, ja que tenen una caseta, que viuen vora la mar. Aquests són qui duen les muntanyes a les que fa mal pujar.
- Gràcies per la teva saviesa, la ira ja m'ha deixat anar.
- Recorda, qui tracta de radical sovint es troba en l'extrem oposat.

Así fue, como proseguí con mí vagar por las estrechas calles de un mundo sin igual.
Hoy os escribo, desde la montaña.

Comentaris

  1. sa-q-bufa-papallones
    Re: Cuando tu respeto me ofende, algo no va bien

    Una bella historia con bonito mensaje.
    Un beso desde la montaña, i una abraçada des del mar!

    sa-q-bufa-papallones | 16/06/2007, 19:58
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